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miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿La evidencia más antigua de vida en la Tierra?


Un equipo de científicos internacionales descubrió en el noroeste de Australia un complejo ecosistema fosilizado de microbios de casi 3.500 millones de años y se cree que se trata de las evidencias más antiguas de la vida en la Tierra, informaron hoy medios locales.

Una vista de la zona rocosa llamada Dresser Formation donde se descubrió el ecosistema fosilizado de microbios

Estas estructuras sedimentarias inducidas por microbios o MISS, que fueron halladas en una zona rocosa llamada Dresser Formation, situada en una remota zona de la región de Pilbara, «podrían ser la evidencia más antigua de la vida en la Tierra», dijo el científico de la Universidad de Australia Occidental, David Wacey.
Investigaciones científicas previas derivaron en el descubrimiento de microfósiles y de estromatolitos de menor antigüedad que las estructuras sedimentarias halladas en Pilbara, según la cadena local ABC.

En ese sentido, el descubrimiento de este MISS hace que «las evidencias de las primeras formas de vida en la Tierra se sitúen unos cuantos millones de años atrás», agregó Wacey.
«Cuando estos microbios estaban vivos interactuaban con los sedimentos en los que vivían y creaban pequeñas comunidades en las que se daba todo tipo de ayuda para sobrevivir en lo que habría sido un ambiente muy difícil», describió el experto.

El científico explicó que el descubrimiento se caracteriza por incluir «fragmentos de microbios degradados en las que no se puede apreciar su forma original» porque ya que no se distinguen las células con claridad, aunque aún conserva material carbonoso que queda de ellas.

Las rocas sedimentarias donde se han hallado los restos de estos microbios probablemente son las «más antiguas y mejor preservadas de la Tierra», destacó el científico al subrayar que el descubrimiento podría contribuir en áreas como la investigación espacial.

Algunos proyectos científicos se centran en la búsqueda de estructuras de microbios en la superficie de Marte para determinar si alguna vez hubo vida en ese planeta.


Fuente: ABC


lunes, 11 de noviembre de 2013

El telescopio espacial Kepler descubre planetas en la Vía Láctea que podrían albergar vida extraterrestre


Parece ser que los teóricos de la conspiración tenían razón, el mundo se prepara para el contacto extraterrestre, pero de una manera más sutil de lo que se creía. En los últimos meses hemos visto como un equipo de científicos británicos afirmaron haber descubierto vida extraterrestre en unas muestras del espacio. A esto le debemos sumar la gran cantidad de científicos que están más que seguros de que no estamos solos”. Incluso la propia ciencia ha cambiado su postura sobre la existencia de vida extraterrestre, abriendo debates sobre un hipotético contacto con civilizaciones extraterrestres.
Todos estos detalles han llevado a muchos a pensar que el mundo está siendo preparado para el contacto definitivo con seres extraterrestres, cambiando nuestra sociedad para siempre. Ahora, científicos han determinado que existen decenas de miles de millones de planetas en la Vía Láctea, donde podría existir vida extraterrestre.




Existencia de vida extraterrestre cerca de nuestro planeta

La investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de California en Berkeley, y la Universidad de Hawái en Manoa, han sugerido que la galaxia está llena de vida, y el mundo habitable más cercano está relativamente cerca. Los científicos utilizaron los datos recogidos por el telescopio espacial Kepler de la NASA, capturando fotografías de 150.000 estrellas cada 30 minutos durante cuatro años.

Andrew Howard, astrónomo del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, explicó:
Los planetas que pueden albergar vida empiezan a ser muy abundantes en la galaxia. Todavía no sabemos con qué facilidad la vida puede brotar en un planeta potencialmente habitable, pero con 40 mil millones de posibilidades, estoy seguro de que no estamos solos. Hoy, más que nunca, tenemos que centrarnos en la búsqueda de vida inteligente.”

Las imágenes obtenidas revelaron que existen planetas similares a la Tierra, es decir, aproximadamente del tamaño de nuestro planeta y la distancia adecuada de su estrella para que no sean ni demasiado calientes ni demasiado fríos para que la vida pueda sobrevivir.
Los científicos encargados del proyecto consideraron después de obtener los datos, que el 22 por ciento de todas las estrellas similares al Sol están rodeados por un planeta que podría ser apto para la vida. Es cierto que en algunos casos, muchos de ellos son más grandes que la Tierra, lo que hacen que la vida no pueda existir, pero otros planetas son del tamaño de la Tierra y se encuentran en la zonahabitable”, lo suficientemente cerca de una estrella para que las temperaturas sean adecuadas para la vida.





Por definición, las temperaturas de las zonas habitables son lo suficientemente adecuadas como para que existan océanos y lagos de agua líquida, lo que es sinónimo de vida potencialmente inteligente. Por su parte el investigador Geoffrey Marcy, de la Universidad de California, dijo:
Otros planetas pueden tener superficies rocosas que lo más seguro es que alberguen agua líquida adecuadas para los organismos vivos. El objetivo principal de la misión Kepler fue responder a la pregunta, cuando se mira al cielo de la noche, las estrellas que se ven cuantas tienen planetas del tamaño y temperaturas adecuadas para que haya agua, que no sea congelada en hielo o vaporizada, ya que el agua líquida se entiende como un requisito previo para la vida. Hasta ahora, nadie sabía exactamente si existían planetas 
potencialmente habitables alrededor de estrellas similares al Sol en la galaxia.”

Los datos muestran de una vez por todas que existe vida extraterrestre cerca de nuestro planeta, lo que ha sorprendido a los investigadores de este descubrimiento. En este sentido Erik Petigura, quien dirigió el análisis, dijo:
Lo que esto significa es que, cuando miramos a las miles de estrellas en el cielo nocturno, la estrella similar al Sol con un planeta del tamaño de la Tierra en su zona habitable es con seguridad un planeta con vida ahora mismo, y probablemente a tan sólo 12 años luz de distancia y se puede ver a simple vista. Esto es increíble”.


Como hemos comenzado el artículo, los conspiranoicos tenían razón, el mundo se prepara para el inminente contacto extraterrestre. Todas estas noticias sugieren que lo que hace años era fruto de la ficción ahora es una realidad, el hecho de la existencia de vida en otros planetas. Ahora bien, ¿seguro que deseamos tener el ansiado contacto extraterrestre? En este sentido tenemos que recordar las palabras de uno de los mayores genios de nuestra historia, Stephen Hawking:
Algunos extraterrestres evolucionados podrían haberse convertido en nómadas y tener intención de colonizar los planetas a los que llegaran. Si los extraterrestres alguna vez nos visitan pienso que será como cuando Cristóbal Colón desembarcó en América. Simplemente tenemos que mirarnos a nosotros mismos para saber cómo la vida inteligente podría desarrollarse de una manera que no querríamos conocer.”


viernes, 8 de noviembre de 2013

¿Venimos del barro?: La arcilla podría hallarse en el origen de la vida en la Tierra

Científicos de la universidad de Cornell (Nueva York) concluyen que ciertos tipos de arcilla facilitaron la formación de moléculas orgánicas que hicieron posible la vida en el planeta.



Las arcillas contienen compuestos minerales como aluminio, silicio y oxígeno que en las profundidades de los primeros mares habrían dado lugar a una sustancia llamada 'hidrogel', polímeros que conforman una aglomeración de espacios microscópicos capaces de absorber líquidos como una esponja, en los que se producen las reacciones químicas de síntesis de proteínas, ADN y células vivas, se indica en el estudio.

"Sugerimos que en los orígenes de la historia geológica, el hidrogel ejerció una función de confinamiento de las biomoléculas y catalizó la reacción bioquímica", explica Dan Luo, profesor de ingeniería ambiental y biológica de la Universidad de Cornell. 

Para probar su hipótesis, el grupo de investigadores se valieron de hidrogeles sintéticos que, con aminoácidos, enzimas y material celular forman las proteínas que codifica el ADN.

El estudio con hidrogeles demostró que esta sustancia puede generarse en las condiciones naturales de la arcilla. 

Los hidrogeles de arcilla podrían ser un lugar seguro y protegido para las largas moléculas orgánicas, impidiendo su degradación por la influencia externa, hasta que la membrana que rodea las células vivas se desarrolló, para crear la 'sopa primordial' donde apareció la vida, señalan los investigadores.



Fuente: RT Actualidad

jueves, 7 de noviembre de 2013

Encuentran un nuevo microorganismo en dos bases espaciales

A la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) no les hace falta viajar a otros planetas para encontrar curiosas formas de vida, pueden hacerlo en sus propias instalaciones. 

Imágen del Tersicoccus phoenicis

Un raro microbio, nunca antes visto, que sobrevive sin apenas alimento, ha sido descubierto en doshabitaciones blancas, una de la NASA en Florida y otra de la ESA en la Guayana francesa, separadas entre sí por 4.000 kilómetros. Es en estas salas esterilizadas, aisladas del exterior, donde se montan las naves espaciales. Se limpian constantemente y a conciencia para evitar contaminar de forma involuntaria otros planetas con bacterias terrestres, pero algunos microorganismos pueden resistir las condiciones más extremas.
En estas salas viven menos microbios que en cualquier otro ambiente de la Tierra. Pese a todo, unos pocos cientos resisten ante tanta higiene. «Si alguna vez encontramos vida extraterrestre, será confrontada con estos microbios», explican desde el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California.

En efecto, el trabajo de mantener las habitaciones impolutas hace que el número total de microbios caiga en picado. Pero al mismo tiempo, esto supone una selección, ya que solo quedan aquellos que resisten condiciones tan duras como la limpieza química, los tratamientos de rayos ultravioletas y la falta de nutrientes. Y estos microbios a menudo muestran también una elevada resistencia a las metodologías de esterilización de naves espaciales, como el calentamiento y el tratamiento con peróxido. «Queremos comprender mejor cómo funcionan estos organismos, ya que las capacidades que los adaptan para sobrevivir en salas blancas también podrían permitirles sobrevivir en una nave espacial», dice Parag Vaishampayan, microbiólogo del JPL.

Forma de baya

Entre estos supervivientes existe uno particularmente raro, nunca antes visto. Se trata de una población de bacterias en forma de baya tan diferente que ha sido clasificada no solo como una nueva especie, sino también un nuevo género, el siguiente nivel de la clasificación de la diversidad de la vida. Sus descubridores la han llamado Tersicoccus phoenicis. Tersi es limpio en latín, como la sala, y Coccus, del griego, significa baya, lo que describe la forma de la bacteria. Phoenicis viene de la Phoenix Mars Lander, ya que la nave espacial estaba siendo preparada para su lanzamiento en 2007, cuando se recogió la bacteria por primera vez de suelo de una sala blanca de Florida.

Algunos otros microbios han sido descubiertos en habitaciones esterilizadas para naves espaciales, pero ningún otro antes había sido encontrado en dos salas diferentes y en ninguna otra parte. Los hogares del nuevo microbio está separados uno del otro por 4.000 kilómetros de distancia, en una instalación de la NASA en el Centro Espacial Kennedy y en un centro de la ESA en Kourou, Guayana francesa.

Una base de datos de ADN bacteriano compartida por los microbiólogos en todo el mundo llevó a Vaishampayan a darse cuenta de que ambas bacterias eran la misma. La misma base de datos global mostró que en ningún otro lugar se había detectado esta cepa. Según el investigador, esto tiene una explicación. «Descubrimos un montón de bacterias en habitaciones limpias porque trabajamos muy duro para encontrarlas. La misma bacteria puede estar en el suelo fuera de la sala, pero allí podemos no identificarla porque se oculta por una abrumadora cantidad de otras bacterias».

Una cucharadita de suelo típico tendría miles de tipos de microbios y miles de millones de microbios más que toda una sala blanca. Los microbios que son tolerantes a las condiciones duras se hacen más evidentes en entornos esterilizados que eliminan el resto de la población.
«La Tersicoccus phoenicis podría encontrarse en algún entorno natural con los niveles de nutrientes muy bajos, como una cueva o en el desierto», sospecha Vaishampayan. Este es el caso de otra especie de bacteria (Paenibacillus phoenicis) identificada por los investigadores del JPL y que actualmente se encuentra en solo dos lugares en la Tierra: una habitación blanca para naves espaciales en Florida y una mina de molibdeno a más de 2 kilómetros de profundidad en Colorado.




Fuente: ABC